literatura

La hendidura

Entró, a sabiendas de que la grieta era solo una antigua suposición. Una posibilidad sin visos, porque en el fondo, tenía casi… la certeza de que nunca había existido… Además, jamás se había mostrado con luz artificial, que no fuese en sus sueños.

Quizás cuando amaneciese…

Pero después de todos esos años sin zambullirse en ese trance, nada sería lo mismo… el genius loci del lugar, al igual que a tantas otras cosas de aquel  antiguo caserón, la habría evaporado en un pasado más remoto aún que el recordado. Incluso a los ojos más acostumbrados a hallarla en ese pretérito, que hoy, sin saber porqué… se le presentaba diáfano. Era como si la tormenta, que descargaba indiferente a todas sus cábalas, empujase hacia atrás en su percepción.

Cerró los ojos. Y al abrirlos, estaba huyendo de nuevo por los rayos de sol que se colaban entre sus dedos y la deslumbraban desde la ventana. Instalándose otra vez con facilidad en aquel mundo de polvo blanco y tenue de la pared de su cuarto infantil… Contra todo pronóstico, aquella pequeña hendidura en donde residía una luz sin tiempo ni medida, no se había extinguido. Seguía  allí…

Sonrió a aquel fulgor por el que había aprendido a deslizarse cuidadosamente en otros sistemas pasados e inalcanzables. Volvía a entrar en la misma claridad que la transportaba en saltos inabarcables desde el átomo más lejano hasta la mota de polvo más ínfima e infinita de aquella luminiscencia que siempre la escogía a ella y no al revés. Todo se detenía o sucedía sin cesar en aquel resplandor, flotando a su voluntad en una melodía sutil e ingrávida en la que se reconocía en otras vidas aún no habitadas.

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3 thoughts on “La hendidura

  1. Alfil dice:

    Hendidura… dícese de una grieta bidireccional por la que entran o salen ensueños y pesadillas, esperanzas y promesas, ilusiones, terrores y tiempos, luces cuando hay oscuridad o sombras que apagan los colores… que vomita o absorbe a su antojo, pero que siempre permanece burlona, negándose a ensanchar para impedir que huyamos a su través. Como la vida misma, querida Erin.

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